“Miles de personas han sobrevivido sin amor; ninguna sin agua”.

W.H.Auden.

 

Come sano, haz ejercicio, y bebe dos litros de agua al día como mínimo.  Una frase repetida hasta la saciedad, el lema de las personas con una vida saludable, pero, dejando a un lado la comida y el ejercicio, ¿quieres saber por qué es tan importante beber agua? Te lo mostramos.

A medida que envejecemos, la cantidad de agua en nuestro cuerpo disminuye, y reponerla ayuda en gran medida a ralentizar este proceso. Gracias al agua la piel se hidrata por dentro, aportando luminosidad y reduciendo las arrugas.

Además, la deshidratación es una de las causas de la fatiga y el cansancio. El agua ayuda a conservar húmedos los pulmones y facilitar que el oxígeno se incorpore al torrente sanguíneo, para que nuestros órganos funcionen con normalidad.  Y ya no solo eso, el 90% de las reacciones bioquímicas que ocurren en nuestro organismo tienen lugar en un medio acuoso (alrededor del 70% de nuestro cuerpo es agua), por lo que su consumo es imprescindible para que estas se produzcan y los nutrientes se puedan absorber, así como para que las toxinas se puedan eliminar.

El agua contribuye a facilitar los procesos metabólicos, es decir, ayuda a quemar más calorías, y es vital beber suficiente antes, durante y después del ejercicio. Además, es un regulador de la temperatura corporal, lo que en verano es muy importante para evitar los llamados “golpes de calor”.

Por último, cabe destacar la importancia del agua en nuestros músculos y articulaciones, ya que estos tejidos utilizan líquidos como amortiguadores. Una buena hidratación puede prevenir lesiones y sobrecargas.

 

Autor: “Alba Vicente Olmo”